Connect with us
Anunciate en esta Pagina

EL PAIS

FINJUS dice clientelismo político dificulta colaboración y propicia desigualdad

Published

on

ElcorreoRD.- La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) llamó este miércoles a las autoridades estatales, a los partidos, y a la sociedad dominicana a reflexionar «profundamente sobre los efectos nocivos que representa el clientelismo político» para el fortalecimiento de la democracia.

«No debemos poner en riesgo la transparencia, la legitimidad y el debate amplio de las ideas, en un ambiente de pluralismo político. No se trata de vulnerar el derecho a la libre elección, asociación y participación política, sino de desincentivar las actuaciones antidemocráticas que atenten contra el bienestar e igualdad de los ciudadanos y nuestras instituciones», indicó Servio Tulio Castaños, vicepresidente de la entidad.

Precisó que el clientelismo se caracteriza por ser una práctica por medio de la cual una persona que ostenta una posición de poder concede beneficios o privilegios a otra con el fin de obtener su favor o apoyo político en el marco de unas elecciones.

Además, destaca la necesidad de regular esta práctica que desequilibra la igualdad en las elecciones y resalta que el apoyo ciudadano debe derivar de relaciones formales basadas en el pluralismo político y no en ofertas o dádivas. La organización insta a las autoridades estatales, partidos políticos y la sociedad en general a reflexionar sobre las implicaciones nocivas del clientelismo en la fortaleza de la democracia dominicana.

Resalta la importancia de erradicar el clientelismo político y construir una base sólida para una democracia.

A continuación comunicado íntegro

A la luz de los aprestos electorales que se despliegan en todo el país, la Fundación Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS) expresa su alta preocupación por los efectos negativos que arrastra el fenómeno del clientelismo político, especialmente para nuestro modelo de democracia y las relaciones políticas que en este sistema se establecen.

Nuestro sistema electoral está diseñado como un mecanismo que propicia el derecho a la libre asociación y participación política de la ciudadanía, para lo cual debe contar con herramientas eficientes que promuevan su fortalecimiento. El desarrollo social y político de una nación amerita de una participación social y políticamente estable. El sistema político, así como las políticas públicas imperantes, deben ser el resultado de una visión coherente y razonable dirigida a equilibrar las demandas urgentes del presente con las tareas y retos que plantea la democracia para su estabilidad a largo plazo.

El clientelismo político tiene múltiples definiciones y su conceptualización inadecuada puede dar lugar a encubrir una triste realidad que empobrece nuestra democracia. Existe suficiente acuerdo, sin embargo, para caracterizarla como una práctica por medio de la cual una persona que ostenta una posición de poder concede beneficios o privilegios a otra con el fin de obtener su favor o apoyo político en el marco de unas elecciones.

Este fenómeno denota una compleja relación que se observa incluso en los regímenes más democráticos. Es una modalidad que favorece el predominio de la corrupción política, pues garantiza el intercambio de bienes y servicios de una parte, a cambio del apoyo político de otra. Se constituye en la forma predominante de la práctica política de determinados agrupamientos o líderes, para obtener respaldo electoral, para lo cual el clientelismo se disfraza para presentarse como un método alterno de sumisión.

El clientelismo se constituye de este modo en un fenómeno que desnaturaliza la esencia de la democracia. El uso de los recursos como una práctica informal, lacera la libertad de los votantes bajo el supuesto de que la elección popular ya no es más el producto de un análisis transparente y recíproco en búsqueda de una gobernabilidad eficiente, sino que es el fruto de favores, donde poco importa el bienestar social, el debate sano de ideas y la promoción de un pluralismo político autónomo y diverso.

Cuando el clientelismo se convierte en la forma preferida del sistema político para relacionarse con la sociedad, su nocividad va en aumento. Al no estar regulada legalmente, crea un ambiente hostil que impide que la ciudadanía privilegie con su voto a los líderes políticos por sus méritos o aptitudes, pues estos elementos se convierten en irrelevantes, dado que su fortaleza se deriva de las dádivas prometidas. Recordemos que es fundamental que el ejercicio democrático sea sano, justo y equitativo, que impida la consolidación de la falsa creencia de que el poder debe recaer en quien más tiene para ofrecer.

Ciertamente, en todo proceso electoral se hace necesario el apoyo económico, social y político de la ciudadanía, pero ese apoyo debe obtenerse por medio del establecimiento de relaciones formales como consecuencia de un amplio ejercicio pluralista. No obstante, la democracia queda lesionada desde el momento en que las vinculaciones son establecidas en base a ofertas, como si el voto fuese una subasta donde se lo gana el mejor postor y quien más beneficios personales ofrezca.

La idea central del modelo democrático es la idea de que, en toda contienda, los derechos de quienes intervienen, sin importar su condición, se encuentran en igualdad de condiciones, así sea antes o después de realizarse el proceso electoral. Sin embargo, con prácticas como el clientelismo se generan preferencias que a la larga ocasionan que un grupo de individuos sea atendido en base a sus propios intereses, mientras que otro resulta desfavorecido dando origen a un problema colectivo que perjudica el ejercicio político. Con este sistema se constituye una plataforma cada vez menos abierta a ofrecer oportunidades para el desarrollo personal y social.

La FINJUS llama a las autoridades estatales, a los partidos y agrupaciones políticas y a la sociedad dominicana a reflexionar profundamente sobre los efectos nocivos que representa el clientelismo político para el fortalecimiento de nuestro sistema democrático y la necesidad de que, en base a los marcos legales vigentes, se frene su expansión en este proceso electoral.

Debemos promover un marco plural y representativo con reglas claras y justas, que declare socialmente inaceptable este tipo de prácticas. No debemos poner en riesgo la transparencia, la legitimidad y el debate amplio de las ideas, en un ambiente de pluralismo político. No se trata de vulnerar el derecho a la libre elección, asociación y participación política, sino de desincentivar las actuaciones antidemocráticas que atenten contra el bienestar e igualdad de los ciudadanos y nuestras instituciones.

Dr. Servio Tulio Castaños G.


Articulos Recientes

EL PAIS1 hora ago

Onesvie prende la alarma sísmica: “No esperemos que la tierra tiemble para revisar las paredes”

Santo Domingo. – La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) advirtió sobre la necesidad...

EL PAIS1 hora ago

RD responde a EE. UU. por supuesto desvío de productos: “Aquí se fabrica, no se cambia la etiqueta y ya”

Santo Domingo. – El Gobierno de la República Dominicana rechazó los señalamientos contenidos en un informe de la Casa Blanca...

EL PAIS1 hora ago

ADP pone el grito en el aula: advierte que la historia dominicana se está quedando “sin recreo”

Santo Domingo. – La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) lanzó una advertencia sobre la forma en que se aborda la...

El Cibao1 hora ago

Raquel Peña se va de gira por el Cibao: ¡salud, escuelas y canchas por aquí y por allá!

La Vega. – La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, encabezó una jornada de inauguraciones en distintas comunidades del Cibao,...

El Cibao2 horas ago

¡Se llevaron hasta los cables! Robo de conexiones eléctricas deja a Constanza a oscuras

Constanza, La Vega. – El robo de cables eléctricos en Constanza se ha convertido en una preocupación creciente para residentes...

El Cibao2 horas ago

Allanamientos en Navarrete dejan puertas, vehículos y hasta la paciencia por el suelo

Navarrete, Santiago. – Dirigentes sociales y políticos de Navarrete denunciaron daños materiales en viviendas y vehículos durante una serie de...

El Cibao2 horas ago

Circunvalación de Navarrete pisa el acelerador: ¡elevado por aquí y distribuidor por allá!

Santiago. – La circunvalación de Navarrete avanza a buen ritmo con la construcción de un elevado en la entrada del...

EL MUNDO1 día ago

¡El reloj corre entre los escombros! Colombia supera las 72 horas del terremoto y la esperanza se estrecha

Colombia. – Las primeras 72 horas tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia se cumplieron...

EL MUNDO1 día ago

¡Se apagó la refinería! Ataque ucraniano deja fuera de servicio una planta rusa por hasta seis meses

Rusia. – Un ataque ucraniano dejó fuera de servicio una importante refinería de petróleo en Orsk, en la región rusa...

EL MUNDO1 día ago

¡Ceuta no da abasto! España cifra en 5,000 los migrantes que aún permanecen tras la entrada masiva

Ceuta, España. – Unos 5,000 migrantes permanecen todavía en Ceuta, dos semanas después de la entrada masiva registrada a finales...

Facebook

ElcorreoRD.- La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) llamó este miércoles a las autoridades estatales, a los partidos, y a la sociedad dominicana a reflexionar «profundamente sobre los efectos nocivos que representa el clientelismo político» para el fortalecimiento de la democracia.

«No debemos poner en riesgo la transparencia, la legitimidad y el debate amplio de las ideas, en un ambiente de pluralismo político. No se trata de vulnerar el derecho a la libre elección, asociación y participación política, sino de desincentivar las actuaciones antidemocráticas que atenten contra el bienestar e igualdad de los ciudadanos y nuestras instituciones», indicó Servio Tulio Castaños, vicepresidente de la entidad.

Precisó que el clientelismo se caracteriza por ser una práctica por medio de la cual una persona que ostenta una posición de poder concede beneficios o privilegios a otra con el fin de obtener su favor o apoyo político en el marco de unas elecciones.

Además, destaca la necesidad de regular esta práctica que desequilibra la igualdad en las elecciones y resalta que el apoyo ciudadano debe derivar de relaciones formales basadas en el pluralismo político y no en ofertas o dádivas. La organización insta a las autoridades estatales, partidos políticos y la sociedad en general a reflexionar sobre las implicaciones nocivas del clientelismo en la fortaleza de la democracia dominicana.

Resalta la importancia de erradicar el clientelismo político y construir una base sólida para una democracia.

A continuación comunicado íntegro

A la luz de los aprestos electorales que se despliegan en todo el país, la Fundación Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS) expresa su alta preocupación por los efectos negativos que arrastra el fenómeno del clientelismo político, especialmente para nuestro modelo de democracia y las relaciones políticas que en este sistema se establecen.

Nuestro sistema electoral está diseñado como un mecanismo que propicia el derecho a la libre asociación y participación política de la ciudadanía, para lo cual debe contar con herramientas eficientes que promuevan su fortalecimiento. El desarrollo social y político de una nación amerita de una participación social y políticamente estable. El sistema político, así como las políticas públicas imperantes, deben ser el resultado de una visión coherente y razonable dirigida a equilibrar las demandas urgentes del presente con las tareas y retos que plantea la democracia para su estabilidad a largo plazo.

El clientelismo político tiene múltiples definiciones y su conceptualización inadecuada puede dar lugar a encubrir una triste realidad que empobrece nuestra democracia. Existe suficiente acuerdo, sin embargo, para caracterizarla como una práctica por medio de la cual una persona que ostenta una posición de poder concede beneficios o privilegios a otra con el fin de obtener su favor o apoyo político en el marco de unas elecciones.

Este fenómeno denota una compleja relación que se observa incluso en los regímenes más democráticos. Es una modalidad que favorece el predominio de la corrupción política, pues garantiza el intercambio de bienes y servicios de una parte, a cambio del apoyo político de otra. Se constituye en la forma predominante de la práctica política de determinados agrupamientos o líderes, para obtener respaldo electoral, para lo cual el clientelismo se disfraza para presentarse como un método alterno de sumisión.

El clientelismo se constituye de este modo en un fenómeno que desnaturaliza la esencia de la democracia. El uso de los recursos como una práctica informal, lacera la libertad de los votantes bajo el supuesto de que la elección popular ya no es más el producto de un análisis transparente y recíproco en búsqueda de una gobernabilidad eficiente, sino que es el fruto de favores, donde poco importa el bienestar social, el debate sano de ideas y la promoción de un pluralismo político autónomo y diverso.

Cuando el clientelismo se convierte en la forma preferida del sistema político para relacionarse con la sociedad, su nocividad va en aumento. Al no estar regulada legalmente, crea un ambiente hostil que impide que la ciudadanía privilegie con su voto a los líderes políticos por sus méritos o aptitudes, pues estos elementos se convierten en irrelevantes, dado que su fortaleza se deriva de las dádivas prometidas. Recordemos que es fundamental que el ejercicio democrático sea sano, justo y equitativo, que impida la consolidación de la falsa creencia de que el poder debe recaer en quien más tiene para ofrecer.

Ciertamente, en todo proceso electoral se hace necesario el apoyo económico, social y político de la ciudadanía, pero ese apoyo debe obtenerse por medio del establecimiento de relaciones formales como consecuencia de un amplio ejercicio pluralista. No obstante, la democracia queda lesionada desde el momento en que las vinculaciones son establecidas en base a ofertas, como si el voto fuese una subasta donde se lo gana el mejor postor y quien más beneficios personales ofrezca.

La idea central del modelo democrático es la idea de que, en toda contienda, los derechos de quienes intervienen, sin importar su condición, se encuentran en igualdad de condiciones, así sea antes o después de realizarse el proceso electoral. Sin embargo, con prácticas como el clientelismo se generan preferencias que a la larga ocasionan que un grupo de individuos sea atendido en base a sus propios intereses, mientras que otro resulta desfavorecido dando origen a un problema colectivo que perjudica el ejercicio político. Con este sistema se constituye una plataforma cada vez menos abierta a ofrecer oportunidades para el desarrollo personal y social.

La FINJUS llama a las autoridades estatales, a los partidos y agrupaciones políticas y a la sociedad dominicana a reflexionar profundamente sobre los efectos nocivos que representa el clientelismo político para el fortalecimiento de nuestro sistema democrático y la necesidad de que, en base a los marcos legales vigentes, se frene su expansión en este proceso electoral.

Debemos promover un marco plural y representativo con reglas claras y justas, que declare socialmente inaceptable este tipo de prácticas. No debemos poner en riesgo la transparencia, la legitimidad y el debate amplio de las ideas, en un ambiente de pluralismo político. No se trata de vulnerar el derecho a la libre elección, asociación y participación política, sino de desincentivar las actuaciones antidemocráticas que atenten contra el bienestar e igualdad de los ciudadanos y nuestras instituciones.

Dr. Servio Tulio Castaños G.

Copyright © 2024 El Correo RD, Santiago de los Caballeros / Creado por @KRLOSDESIGNS

Dany Williams

Dany Williams

Typically replies within an hour

I will be back soon

Dany Williams
Hey there 👋
It’s your friend Dany Williams. How can I help you?
El CorreoRD