El Cibao
“Marcha histórica en Santiago: ciudadanos se levantan contra la minería y defienden el agua”
Santiago. – Este martes, un amplio grupo de representantes de diversas organizaciones sociales, comunitarias, religiosas y ambientales se unieron en una marcha a través del Centro Histórico de Santiago, reafirmando su firme rechazo a la exploración minera en la Cordillera Septentrional.
La movilización comenzó en las cercanías del Monumento a los Héroes de la Restauración, donde los manifestantes, portando pancartas y entonando consignas, expresaron su preocupación por la situación ambiental de la región.
Prioridad del agua sobre la minería
Durante el recorrido, los participantes enfatizaron la necesidad de que la protección de las fuentes acuíferas prevalezca sobre cualquier interés económico. En este contexto, el sacerdote católico Ramón Ramos, conocido como el padre Nino, subrayó que el oro “no es indispensable”.
El padre Nino destacó la importancia del agua, afirmando que es esencial no solo para la vida humana, sino también para la producción agrícola y el equilibrio de los ecosistemas. Recordó que la Constitución dominicana establece en su artículo 15 que el consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso, y citó el artículo 67, que obliga al Estado a prevenir la contaminación y proteger el medio ambiente en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
Concesiones mineras y sus impactos
Los organizadores de la marcha denunciaron la existencia de varias concesiones de exploración minera que, según afirmaron, podrían llevar a una futura explotación. Entre los proyectos mencionados se encuentran:
- Hoyaso II
- Lluvia de Oro
- Monte Hoyazo
Advirtieron que estas actividades extractivas afectarían a 118 comunidades rurales en los municipios de Altamira, Imbert y Guananico, lo que podría resultar en daños ambientales, desplazamientos y pérdidas en la producción agrícola.
Rechazo a la autopista del Ámbar
Además, durante la jornada, el movimiento expresó su oposición a la construcción de la autopista del Ámbar, argumentando que esta atravesaría la cordillera de sur a norte, impactando negativamente en bosques, suelos productivos, comunidades y fuentes de agua.
Los organizadores de la marcha hicieron un llamado al Ministerio de Energía y Minas para que emita una resolución formal que garantice que no se permitirá la explotación minera en la zona. Asimismo, solicitaron al Congreso Nacional que declare la Cordillera Septentrional como Patrimonio Natural Nacional, libre de minería y de cualquier actividad extractiva del subsuelo.
La manifestación generó un fuerte congestionamiento del tránsito en la ciudad, mientras la marcha se desarrollaba bajo la supervisión de agentes de la Policía Nacional y de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).
