Connect with us
Anunciate en esta Pagina

EN SALUD

Comer sin tener hambre: qué papel juega el cerebro en los antojos

Published

on

En los últimos años crece sin cesar el número de personas que buscamos el mero disfrute gastronómico en la comida, olvidándonos del proceso fisiológico imprescindible para vivir.

 

 

El sistema hambre-saciedad regula este proceso: el hambre se dispara cuando tenemos déficit de energía y, por el contrario, nos sentimos saciados cuando dichas necesidades quedan cubiertas.

Es evidente que este mecanismo por sí solo no explica todos los factores que nos inducen a llenar el estómago. Comemos eligiendo voluntariamente los alimentos, y en la selección nos influyen circunstancias culturales, sociales, económicas y de costumbres, entre otras.

Sin embargo, ambos grupos de factores siguen siendo insuficientes para justificar el apetito, ese deseo de ingerir un alimento por antojo o, en general, de “comer algo” aun teniendo reservas energéticas suficientes. Debemos sumar al menos otro importante elemento: el placer (hedonismo), que es sin duda un gran motivador y, además, está muy unido a las emociones.

Una experiencia para todos los sentidos

El acto de comer implica una gran mezcla de sensaciones en la que pueden llegar a participar todos los sentidos. El sabor se considera como el resultado de este complicado entramado, el leitmotiv de las experiencias gastronómicas que disfrutamos cuando bebemos, comemos e incluso cocinamos.

La mera presencia de un plato suculento estimula nuestros sentidos. Antes de llevarnos el alimento a la boca, su olor o color distintos tipos de energía son captados por la vista y el olfato, pero una vez dentro también participan el gusto, el tacto y, sorprendentemente, el olfato, además del oído si el producto genera un sonido al masticar.

Estos estímulos se unen a receptores específicos que se encuentran en los órganos de los sentidos. La unión estímulo-receptor genera impulsos nerviosos otra modalidad de energía que alcanzan regiones específicas de nuestra corteza cerebral. Desde aquí se emiten respuestas; entre ellas, esas sensaciones placenteras que buscamos en la comida.

Cada órgano sensorial presenta sus particularidades. Dentro de la boca, las papilas gustativas intervienen en la captación de los diferentes gustos (dulce, salado, ácido, amargo y umami), mientras que otros tipos de receptores son sensibles a la temperatura, el dolor, la textura y la presión.

En definitiva, el resultado de las interacciones que se producen entre vista, olfato, gusto, tacto y oído contribuye a que una experiencia gastronómica sea más o menos de nuestro agrado y apetecible.

Sabores que emocionan

Cada órgano sensorial tiene sus particularidades. Las papilas gustativas (en la boca) intervienen en la captación de los gustos dulce, salado, ácido, amargo y umami (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hasta hace muy poco, el olor que captamos al respirar era la única dimensión conocida del olfato. Desde el punto de vista gastronómico, todos reconocemos la expectativa que creamos sobre el sabor de un plato cuando podemos olerlo antes de probarlo. Con la particularidad de que los receptores específicos del olfato son los únicos que tienen características de células neuronales.

Ahora también sabemos que este olor, al que denominamos ortonasal, no es único: los humanos tenemos la capacidad añadida de oler al deglutir una comida o una bebida, ya que algunos componentes volátiles de los alimentos pueden alcanzar los receptores olfatorios. Es el llamado olor retronasal.

Su gran particularidad es que permite conectar los olores directamente con la zona específica del cerebro relacionada con las emociones el sistema límbico, lo que añade a la definición del sabor impresiones personales que conocemos como percepciones o sensaciones interiores.

Se complica así, todavía más, la realidad del proceso de creación del sabor, debido a que cada persona construye un sabor único. La neurogastronomía comienza a desarrollarse como la disciplina cuyo objetivo es desvelar la complicada relación entre las características de la persona y el sabor individual que construye.

A todos nos sabe diferente

Pero ¿es suficiente la estimulación de los sentidos para explicar cómo nos sabe un alimento? Indudablemente no. En una misma mesa y probando un mismo plato todos hemos experimentado alguna vez que puede haber diferentes percepciones. Incluso podemos discrepar mucho.

Es el cerebro el órgano integrador de las señales y el emisor de la respuesta. Para ello, también activa zonas no pertenecientes a la corteza cerebral, donde están las relacionadas con la estimulación de los sentidos. Por ejemplo, el hipotálamo se activa frente a señales visuales relacionadas con la motivación.

Estas otras regiones incluyen las vinculadas con las emociones, el placer, lo aprendido con respecto a la comida según nuestra cultura, nuestra propia historia o la sociedad en que vivimos, por citar sólo algunos ejemplos.

El complejo sistema de factores que intervienen en la creación del sabor –y, por tanto, en la elección de la comida– ha despertado un gran interés en la industria alimentaria. Los avances neurocientíficos se están aplicando al estudio del comportamiento de los consumidores (neuromarketing) en el terreno de la alimentación.

Es un campo de investigación que abre nuevas vías al estudio del consumo de alimentos, mas allá de los conocidos aspectos de tipo nutricional, de salud y de ausencia o presencia de aditivos. Esperamos que “el gusto siga siendo nuestro”.


Articulos Recientes

DEPORTES1 día ago

¡Marileidy vuelve a la pista! Paulino va por otra victoria en la Liga Diamante y tiene la mira puesta en un récord histórico

La campeona dominicana competirá este domingo en Silesia, Polonia, donde buscará mantener su invicto en la Liga Diamante 2026 y...

EL PAIS2 días ago

¡Se entregó! Buscan a todos los implicados en muerte a tiros de dirigente comunitario en Los Alcarrizos

Santo Domingo. La Policía Nacional informó la entrega voluntaria de José Enrique Corniel Jerez (a) Iker El Rabioso, de 19...

EL PAIS2 días ago

¡Se acabó el papeleo… pero no tan rápido! Gobierno activa plataforma que conecta a las instituciones del Estado

La Plataforma Única de Interoperabilidad del Estado dominicano ya está en funcionamiento y permite que instituciones como la Policía Nacional, la Procuraduría General...

OPINIÓN2 días ago

LOS MINOTIRARIOS SARAN LOS PRIMEROS

Los políticos dominicanos cogen con disimulo el tema de los minoritarios. Representan poquita cosa. Pero la política se mueve en...

EL DINERO2 días ago

¡La gasolina vuelve a picar! Gobierno sube RD$3 al galón, pero pone RD$1,312 millones para frenar el golpe

El precio de la gasolina regular y el gasoil regular aumenta tres pesos esta semana mientras el Gobierno atribuye la...

Política2 días ago

Alofoke aclara incidente con Julieta y promete dejar atras malas palabras

SANTO DOMINGO. – El comunicador, empresario y aspirante presidencial, Santiago Matías aclaró los detalles del controvertido intercambio verbal ocurrido en el Congreso...

DEPORTES3 días ago

Joshua Báez pasa del debut histórico a 17 turnos sin hit

EE. UU. – Joshua Báez vivió un debut de ensueño en las Grandes Ligas al conectar tres jonrones en su...

EL PAIS3 días ago

Polvo del Sahara y calor marcarán este jueves

Santo Domingo. – El polvo del Sahara y las altas temperaturas predominarán este jueves en gran parte de República Dominicana,...

Política3 días ago

Tribunal Constitucional cambia criterio sobre participación interna en partidos

Santo Domingo. – El Tribunal Constitucional (TC) estableció un nuevo precedente sobre los derechos de participación dentro de los partidos...

DEPORTES3 días ago

Jhoan Durán logra su salvamento 28 y Phillies suman seis triunfos

EE. UU. – Los Phillies de Filadelfia extendieron a seis su racha de victorias consecutivas tras imponerse a los Marlins...

Facebook

En los últimos años crece sin cesar el número de personas que buscamos el mero disfrute gastronómico en la comida, olvidándonos del proceso fisiológico imprescindible para vivir.

 

 

El sistema hambre-saciedad regula este proceso: el hambre se dispara cuando tenemos déficit de energía y, por el contrario, nos sentimos saciados cuando dichas necesidades quedan cubiertas.

Es evidente que este mecanismo por sí solo no explica todos los factores que nos inducen a llenar el estómago. Comemos eligiendo voluntariamente los alimentos, y en la selección nos influyen circunstancias culturales, sociales, económicas y de costumbres, entre otras.

Sin embargo, ambos grupos de factores siguen siendo insuficientes para justificar el apetito, ese deseo de ingerir un alimento por antojo o, en general, de “comer algo” aun teniendo reservas energéticas suficientes. Debemos sumar al menos otro importante elemento: el placer (hedonismo), que es sin duda un gran motivador y, además, está muy unido a las emociones.

Una experiencia para todos los sentidos

El acto de comer implica una gran mezcla de sensaciones en la que pueden llegar a participar todos los sentidos. El sabor se considera como el resultado de este complicado entramado, el leitmotiv de las experiencias gastronómicas que disfrutamos cuando bebemos, comemos e incluso cocinamos.

La mera presencia de un plato suculento estimula nuestros sentidos. Antes de llevarnos el alimento a la boca, su olor o color distintos tipos de energía son captados por la vista y el olfato, pero una vez dentro también participan el gusto, el tacto y, sorprendentemente, el olfato, además del oído si el producto genera un sonido al masticar.

Estos estímulos se unen a receptores específicos que se encuentran en los órganos de los sentidos. La unión estímulo-receptor genera impulsos nerviosos otra modalidad de energía que alcanzan regiones específicas de nuestra corteza cerebral. Desde aquí se emiten respuestas; entre ellas, esas sensaciones placenteras que buscamos en la comida.

Cada órgano sensorial presenta sus particularidades. Dentro de la boca, las papilas gustativas intervienen en la captación de los diferentes gustos (dulce, salado, ácido, amargo y umami), mientras que otros tipos de receptores son sensibles a la temperatura, el dolor, la textura y la presión.

En definitiva, el resultado de las interacciones que se producen entre vista, olfato, gusto, tacto y oído contribuye a que una experiencia gastronómica sea más o menos de nuestro agrado y apetecible.

Sabores que emocionan

Cada órgano sensorial tiene sus particularidades. Las papilas gustativas (en la boca) intervienen en la captación de los gustos dulce, salado, ácido, amargo y umami (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hasta hace muy poco, el olor que captamos al respirar era la única dimensión conocida del olfato. Desde el punto de vista gastronómico, todos reconocemos la expectativa que creamos sobre el sabor de un plato cuando podemos olerlo antes de probarlo. Con la particularidad de que los receptores específicos del olfato son los únicos que tienen características de células neuronales.

Ahora también sabemos que este olor, al que denominamos ortonasal, no es único: los humanos tenemos la capacidad añadida de oler al deglutir una comida o una bebida, ya que algunos componentes volátiles de los alimentos pueden alcanzar los receptores olfatorios. Es el llamado olor retronasal.

Su gran particularidad es que permite conectar los olores directamente con la zona específica del cerebro relacionada con las emociones el sistema límbico, lo que añade a la definición del sabor impresiones personales que conocemos como percepciones o sensaciones interiores.

Se complica así, todavía más, la realidad del proceso de creación del sabor, debido a que cada persona construye un sabor único. La neurogastronomía comienza a desarrollarse como la disciplina cuyo objetivo es desvelar la complicada relación entre las características de la persona y el sabor individual que construye.

A todos nos sabe diferente

Pero ¿es suficiente la estimulación de los sentidos para explicar cómo nos sabe un alimento? Indudablemente no. En una misma mesa y probando un mismo plato todos hemos experimentado alguna vez que puede haber diferentes percepciones. Incluso podemos discrepar mucho.

Es el cerebro el órgano integrador de las señales y el emisor de la respuesta. Para ello, también activa zonas no pertenecientes a la corteza cerebral, donde están las relacionadas con la estimulación de los sentidos. Por ejemplo, el hipotálamo se activa frente a señales visuales relacionadas con la motivación.

Estas otras regiones incluyen las vinculadas con las emociones, el placer, lo aprendido con respecto a la comida según nuestra cultura, nuestra propia historia o la sociedad en que vivimos, por citar sólo algunos ejemplos.

El complejo sistema de factores que intervienen en la creación del sabor –y, por tanto, en la elección de la comida– ha despertado un gran interés en la industria alimentaria. Los avances neurocientíficos se están aplicando al estudio del comportamiento de los consumidores (neuromarketing) en el terreno de la alimentación.

Es un campo de investigación que abre nuevas vías al estudio del consumo de alimentos, mas allá de los conocidos aspectos de tipo nutricional, de salud y de ausencia o presencia de aditivos. Esperamos que “el gusto siga siendo nuestro”.

Copyright © 2024 El Correo RD, Santiago de los Caballeros / Creado por @KRLOSDESIGNS

Dany Williams

Dany Williams

Typically replies within an hour

I will be back soon

Dany Williams
Hey there 👋
It’s your friend Dany Williams. How can I help you?
El CorreoRD