EL PAIS
El médico que se quedó sin pacientes pero lleno de lodo en Sabana Grande de Boyá

Sabana Grande de Boyá. – Hay bloqueos que duelen, pero el que sufre el doctor Wiston Martínez es financiero. El propietario de la Clínica Medicina Integral denunció que los trabajos de reconstrucción de la carretera Sabana–Tarana lo tienen "en la cuerda floja", no por falta de vocación, sino porque la Constructora Yellow ha convertido el acceso a su centro de salud en una misión imposible.
Una obra sin consultas y una clínica sin pacientes
Según el galeno, la constructora inició los movimientos de tierra sin decir "ni esta boca es mía" a los residentes de El Anillo. El resultado: una zona aislada donde el acceso para pacientes es nulo. Mientras los ingresos de la clínica bajaron a cero, los acreedores del doctor no se han ido de vacaciones y siguen exigiendo sus pagos puntuales, colocando al centro de salud al borde de la quiebra técnica.
El muro que se rindió y obreros en "pausa eterna"
Pero el problema no es solo la falta de asfalto. Martínez señaló que la intervención ha sido tan descuidada que un muro de contención del parque local colapsó tras ser debilitado por las excavaciones, convirtiéndose en una trampa peligrosa para los niños del sector.
Para colmo de males, el doctor criticó la "tortuga" que parece llevar la obra:
-
Inactividad: Denuncia que los obreros pasan largas horas sin mover un solo bloque.
-
Cumpleaños infeliz: El próximo 22 de mayo, las obras cumplirán cuatro años de retraso, entre lodo, polvo y promesas incumplidas.
Una comunidad al límite
Mientras la solución definitiva no llega, los comunitarios de Sabana Grande de Boyá siguen viviendo entre nubes de polvo cuando sale el sol y pantanales cuando llueve. La paciencia se agotó y las protestas se han vuelto el pan de cada día en una zona que solo pide caminos dignos para poder trabajar y, en el caso del doctor Martínez, para poder salvar vidas.