EL PAIS
"El sueño me venció": El desgarrador último adiós a la bebé fallecida por colapso de pared en Los Alcarrizos

Santo Domingo, RD — Un silencio sepulcral, solo interrumpido por el llanto de un padre destrozado, envolvió la iglesia pentecostal "Jesucristo es el Rey". Allí, la comunidad de Los Alcarrizos se despidió de una pequeña de apenas un año y ocho meses, cuya vida fue arrebatada cuando una pared de su hogar colapsó debido a las lluvias torrenciales, provocando una tragedia familiar de proporciones incalculables.
Un testimonio que rompe el corazón
Wilkin Alcántara, padre de la menor, permaneció pegado al pequeño féretro durante todo el velatorio. Entre sollozos, el hombre revivió los últimos instantes de su "negra linda", como llamaba cariñosamente a la niña.
"Ella confió en mí y se durmió. El sueño me venció… yo nada más escuché cuando su madre gritó", confesó Alcántara en un relato que ha conmovido a todo el país.
A pesar de su inmenso dolor, el padre logró rescatar con vida a sus otros dos hijos y a una sobrina, evitando que la cifra de fallecidos fuera aún mayor en el sector La Lechuga.
Doble tragedia: Una madre herida y un embarazo perdido
La situación de la familia es crítica. La madre de la niña, Ana Cristina, se encuentra ingresada en el hospital Vinicio Calventi con lesiones devastadoras. Según informes médicos y de vecinos, presenta:
-
Fracturas en un brazo y una pierna.
-
Daños severos en la columna vertebral.
-
Pérdida de un embarazo: El colapso de la estructura también interrumpió el proceso de gestación que llevaba la mujer.
Una comunidad en luto
La pequeña era el sol del vecindario. Alejandrina, una vecina cercana, la describió como una niña alegre que se robaba el corazón de todos desde que nació. El incidente ocurrió mientras la madre y la menor descansaban en una cama situada justo al lado de la pared que colindaba con un solar baldío. La estructura no resistió la presión del agua acumulada y cedió, acabando con la vida de la niña casi de forma instantánea.
La menor será sepultada este jueves a las 9:00 de la mañana. Le sobreviven sus padres y dos hermanos de siete años y once meses, quienes hoy enfrentan un futuro marcado por la tragedia de una noche de lluvias que nunca olvidarán.