EL MUNDO
Madrid Arena: lecciones no aprendidas en la seguridad de eventos masivos

EL CORREO. La noche del 1 de noviembre de 2012 quedó marcada en la memoria de España por la avalancha humana en el Madrid Arena, donde más de 15.000 personas accedieron a un recinto con capacidad para poco más de 7.000. Las salidas estaban bloqueadas, el personal no tenía formación, y la pista central se convirtió en una trampa mortal.
Tras la tragedia, se prometieron reformas. Pero según el experto en seguridad José Luis Gómez Calvo, el reglamento clave de la Ley de Espectáculos Públicos de Madrid sigue sin ser aprobado desde 1997. Esa omisión permite que empresas operen sin criterios técnicos sólidos, sin personal certificado y sin mecanismos efectivos de control.
Uno de los aspectos más alarmantes sigue siendo la distribución del público, no solo su número. En el Madrid Arena, la concentración descontrolada de personas en la pista —mientras se bloqueaban rutas y se ignoraban las cámaras— provocó el colapso fatal.
Gómez propone medidas concretas como indicadores luminosos en tiempo real, barreras internas para evitar aglomeraciones y mayor supervisión operativa durante los eventos. “Sobre el papel todo parece correcto, pero ¿quién verifica que lo autorizado realmente se cumpla?”, cuestiona.
Tragedias recientes, como la avalancha en Seúl (Corea del Sur) o el colapso del techo en la discoteca Jet Set en República Dominicana, que dejó 235 muertos, confirman que el problema es global. Pero en España, donde ya hubo una señal clara, las soluciones aún están pendientes.