EL PAIS
Monumento de Capotillo se cae a pedazos: grietas, filtraciones y una historia que pide auxilio
Dajabón. – Mientras la bandera dominicana ondea en lo alto como símbolo de soberanía y sacrificio, la estructura conocida como la “Lengüeta de Fuego”, parte del Monumento de Capotillo, enfrenta una realidad mucho menos gloriosa: grietas, filtraciones de agua y evidentes señales de deterioro.
Un monumento histórico que reclama atención
El Monumento de Capotillo fue erigido en honor a los héroes de la Guerra de la Restauración. Precisamente en este lugar, el 16 de agosto de 1863, un grupo de patriotas protagonizó el Grito de Capotillo, acontecimiento que marcó el inicio de la lucha para recuperar la soberanía dominicana tras la anexión a España.
Hoy, la condición de la emblemática estructura contrasta con la importancia histórica del acontecimiento que representa.
En el interior del monumento, las filtraciones y paredes afectadas por la humedad evidencian el paso del tiempo y la falta de mantenimiento. A esto se suma la desaparición de cuadros e imágenes que anteriormente formaban parte de la exposición dedicada a los héroes restauradores.
Para los visitantes, la ausencia de estas piezas históricas representa también la pérdida de una conexión directa con uno de los episodios fundamentales de la historia dominicana.
Sin personal que cuente la historia
Otro de los problemas señalados en torno al Monumento de Capotillo es la falta de personal capacitado para atender a los visitantes y explicar la trascendencia histórica del lugar.
El espacio no solo necesita reparaciones físicas. También requiere una estrategia de conservación y divulgación que permita explicar a las nuevas generaciones el papel que desempeñó esta comunidad fronteriza en la Gesta Restauradora.
La vigilancia del entorno recae principalmente sobre miembros del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront). Sin embargo, la seguridad del lugar es apenas una parte del problema: la conservación de la estructura y su patrimonio histórico demanda una intervención institucional especializada.
Cada 16 de agosto vuelve la atención sobre el monumento
El deterioro cobra especial relevancia cada 16 de agosto, cuando la República Dominicana conmemora el inicio de la Guerra de la Restauración.
Mientras autoridades provinciales participan en las actividades patrióticas, ciudadanos y sectores preocupados por la conservación del patrimonio observan que el deterioro del monumento continúa, prácticamente “sin pena ni gloria”.
La paradoja resulta evidente: cada año se rinde homenaje a los héroes de la Restauración, pero uno de los espacios vinculados directamente con aquella gesta necesita, a su vez, ser restaurado.
Lo que está en juego es la memoria histórica
Las grietas, filtraciones, paredes deterioradas y desaparición de piezas históricas no representan únicamente un problema de infraestructura. También ponen en riesgo la conservación de una parte importante de la memoria histórica dominicana.
El Monumento de Capotillo debería funcionar como un espacio para recordar, aprender y comprender la dimensión de la Guerra de la Restauración, especialmente por el significado que tuvo el Grito de Capotillo en el inicio de aquella lucha.
Comunidad reclama una intervención urgente
Residentes y sectores preocupados por la conservación del patrimonio reclaman una intervención urgente de las autoridades provinciales y nacionales, antes de que el deterioro avance y provoque daños mayores o irreparables.
La petición va más allá de reparar paredes o corregir filtraciones. Se plantea la necesidad de recuperar el espacio, preservar sus elementos históricos y dotarlo de condiciones adecuadas para recibir visitantes.
La “Lengüeta de Fuego” merece algo más que discursos
La “Lengüeta de Fuego” no debería convertirse en un monumento que solo reciba atención cuando llegan las fechas patrias.
Quienes reclaman su recuperación consideran que debe ser preservada como un espacio histórico digno y protegido, capaz de transmitir a las nuevas generaciones el significado del Grito de Capotillo, la Gesta Restauradora y el sacrificio de quienes lucharon por recuperar la soberanía nacional.
Porque si un país quiere que sus nuevas generaciones recuerden su historia, primero tiene que evitar que los lugares que la cuentan terminen olvidados.
