EL PAIS
Obras públicas: Donde el cemento va a morir (y las vacas tienen su propio campus)
Las obras públicas abandonadas en la República Dominicana acumulan años de retrasos, convirtiéndose en elefantes blancos que representan no solo pérdidas económicas, sino un impacto social directo en la educación, la salud, la economía local y la cultura.
En Los Peralejos, Villa Linda, la construcción del liceo Osvaldo Bazil se inició en 2012, pero la obra ha permanecido paralizada desde 2014, al punto de que algunas de sus 24 aulas se han convertido en refugios para vacas. Tras diversas protestas y la atención de medios de comunicación, los trabajos se reanudaron el año pasado, aunque con un avance lento que mantiene a cientos de estudiantes sin instalaciones adecuadas.
Un caso similar de deterioro se observa en el antiguo Hotel Santo Domingo, situado en la intersección de la avenida Independencia y Abraham Lincoln en el Distrito Nacional. Adquirido por el Gobierno para construir un centro de convenciones tras su cierre en 2013, el terreno ha sido invadido por la vegetación. El presidente Luis Abinader anunció su compra en septiembre de 2025, y el ministro de Turismo, David Collado, reveló una inversión de 18 millones de dólares por 34,000 metros cuadrados, estimando que la demolición comenzaría en tres meses a mediados de 2026; sin embargo, hasta la fecha no se registran trabajos en el lugar.
En Los Alcarrizos, la construcción del mercado municipal de Los Rieles, iniciada en 2020 con un aporte gubernamental de RD$26 millones, permanece inconclusa debido a un litigio por pagos, lo que ha convertido el espacio en un vertedero de basura y maleza en lugar de un centro comercial para plátanos, yuca y hortalizas. El alcalde Junior Santos ha señalado que la deuda se incluirá en el presupuesto municipal y que el proyecto podría ser transferido al Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, requiriendo una inversión de RD$200 millones para su reanudación y conexión con la autopista Duarte.
En este mismo municipio, una estancia infantil construida en un 90% sobre unos 3,500 metros cuadrados ha estado paralizada desde 2014 por falta de pago a contratistas, dejando a cientos de familias esperando un espacio vital que hoy se deteriora en el olvido, tal como lamentan los vecinos de la zona. Paralelamente, en el ensanche La Fe, el edificio del antiguo Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), conocido como "La Caja del Seguro", permanece subutilizado y con un avance muy lento en sus intervenciones, a pesar de albergar de forma aislada algunas áreas del Servicio Nacional de Salud.
Finalmente, en el Centro de los Héroes, el Teatro Agua y Luz refleja el impacto de los entrampamientos legales tras la anulación de su licitación en 2020 por parte de la Dirección General de Contrataciones Públicas. Aunque en 2026 se anunció un nuevo concurso para su remodelación integral y techado, el recinto acumula una década de desuso. El costo de estas situaciones trasciende lo financiero, traduciéndose en mercados inexistentes, aulas vacías, estancias sin niños, oficinas desaprovechadas y espacios culturales inaccesibles para la población.
