El Cibao
¡Santiago no da abasto! Desorden vial y crecimiento vehicular ponen a prueba la movilidad urbana
Santiago, República Dominicana. El crecimiento acelerado del parque vehicular, la ocupación irregular de espacios públicos y la falta de cumplimiento de las normas de tránsito continúan agravando los problemas de movilidad urbana en Santiago, una de las ciudades de mayor desarrollo económico del país.
A pesar de los avances impulsados por el Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible (PIMUS), miles de ciudadanos siguen enfrentando diariamente congestionamientos, estacionamientos indebidos y obstáculos en calles y aceras que dificultan el tránsito vehicular y peatonal.
El PIMUS apuesta por transformar el transporte en Santiago
El Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible contempla una inversión público-privada superior a los 603 millones de dólares, con proyectos estratégicos como el Monorriel y el Teleférico de Santiago.
Estas obras buscan modernizar el sistema de transporte, reducir la dependencia de vehículos privados y disminuir significativamente la circulación de conchos, microbuses y otros medios tradicionales de transporte público.
Sin embargo, especialistas consideran que la infraestructura por sí sola no resolverá los problemas de movilidad si no se fortalecen los mecanismos de regulación y control urbano.
Ocupación de espacios públicos agrava el tránsito
Uno de los principales desafíos sigue siendo la ocupación de aceras y calles por negocios informales, vendedores ambulantes, cajas, barricas, conos y vehículos estacionados en lugares prohibidos.
Estas prácticas reducen la capacidad de circulación, generan congestionamientos y obligan a los peatones a desplazarse por la vía pública, aumentando los riesgos de accidentes.
Hospital Cabral y Báez, entre los puntos más afectados
La zona próxima al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez se ha convertido en uno de los puntos más críticos de la ciudad.
En la calle Pedro Francisco Bonó, principal acceso al área de emergencias, la presencia de negocios improvisados y la ocupación irregular de espacios públicos dificultan el acceso de vehículos y peatones.
Aunque anteriormente se implementaron medidas para reorganizar rutas de transporte hacia Yásica y Samaná, muchas de esas disposiciones han perdido efectividad con el paso del tiempo.
El parque vehicular creció más de un 1,000 %
El especialista en planificación estratégica y desarrollo urbano, Reinaldo Peguero, destacó que Santiago ha experimentado un crecimiento urbano sin precedentes durante las últimas décadas.
Según los datos presentados:
- En 1998 existían aproximadamente 650 kilómetros de vías urbanas.
- En 2026 la red vial supera los 2,800 kilómetros.
- En 1999 circulaban unos 44 mil automóviles.
- Actualmente el parque vehicular alcanza 555,414 unidades.
- Las motocicletas pasaron de cerca de 120 mil a más de 267 mil unidades registradas.
Este crecimiento ha generado una presión constante sobre la infraestructura vial y los servicios urbanos.
Más población y mayor demanda de viviendas
El crecimiento demográfico también ha impactado la movilidad de la ciudad.
Mientras en 2001 Santiago contaba con una población aproximada de 556,745 habitantes, para 2026 la cifra ronda los 802,617 residentes, representando un aumento cercano al 45 %.
Este incremento ha provocado una demanda superior a las 63 mil viviendas en las últimas dos décadas, impulsando una expansión urbana que, en muchos casos, ha ocurrido sin una planificación integral acorde con las necesidades de transporte y servicios públicos.
El reto sigue siendo la gestión urbana
Estudios del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ayuntamiento de Santiago señalan que el parque vehicular creció más de un 100 % entre 2010 y 2021.
Expertos coinciden en que proyectos como el Monorriel y el Teleférico representan una oportunidad histórica para mejorar la movilidad urbana. No obstante, advierten que su éxito dependerá de una mayor regulación del espacio público, el cumplimiento de las normas de tránsito y una planificación urbana más eficiente que responda al crecimiento acelerado de la ciudad.
