EN SALUD
“Si hay dinero, aparece la camilla”: denuncian colapso y presunto negocio ilegal en el Cabral y Báez
Ante la denuncia, El CCorrerRD se ha sorprendido, debido a que desde hace casi dos años le damos seguimiento a las emergencias del Cabral y Baez y se ha podido notar que después la llegada del Dr. Tomas Almonte a ese departamento, las atenciones y servicios han mejorado significativamente, pero sobretodo porque el galeno atiende al llamado de los familiares y pacientes sin importar su condición, haciendo posible satisfacer las necesidades de los enfermos.
Santiago.– Con los motores encendidos, las luces apagadas y pacientes cuyo estado de salud podría agravarse con el paso de las horas, decenas de ambulancias permanecen estacionadas frente a la emergencia del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, a la espera de que sus pacientes sean finalmente recibidos.
Mientras tanto, quienes son trasladados a este centro de salud deben aguardar a que “aparezca” una camilla disponible para poder ser ingresados al área de emergencia. La escasez de camas obliga al personal de las ambulancias a permanecer junto al paciente hasta que el hospital complete el proceso de recepción, un trámite que puede extenderse por horas e incluso más de un día.
Personal de ambulancias aseguró que en algunos casos han tenido que permanecer más de 24 horas sin poder retirarse del lugar, incumpliendo otras emergencias que requieren atención inmediata.
Durante varios días consecutivos, un medio de circulación nacional realizó una observación en las afueras de la emergencia del Cabral y Báez, donde se constató la presencia de hasta cinco ambulancias simultáneamente, pertenecientes al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911, la Cruz Roja Dominicana y servicios privados, todas aguardando durante largas horas para ser recibidas y posteriormente despachadas.
💰 Denuncian presunto negocio irregular
A la falta de camillas se suma otro elemento que agrava la situación tanto para los pacientes como para el personal de ambulancias. Una fuente vinculada al sector salud denunció la existencia de un presunto negocio irregular con los pocos camilleros disponibles, quienes supuestamente “alquilan” las camillas de la emergencia.
“Si llevas dinero, aparece la camilla; si no, te quedas ahí”, afirmó la fuente.
De acuerdo con los protocolos del personal de ambulancias, tanto del 911 como de la Cruz Roja, las unidades no pueden retirarse hasta que el paciente haya sido formalmente recibido por el hospital.
“Los médicos de la emergencia son quienes tienen en sus manos la posibilidad de liberar o no las ambulancias”, explicó la fuente, lo que obliga al personal a permanecer en el lugar por tiempo indefinido.
Cuando las ambulancias operan con solo dos miembros de equipo, la situación se vuelve aún más crítica: uno debe permanecer en el vehículo y el otro junto al paciente, limitando incluso necesidades básicas como ir al baño o alimentarse.
🏥 Pacientes en pasillos y falta de oxígeno
Las camillas son colocadas por turnos en los pasillos del área de emergencia, mientras el personal presiona constantemente para lograr que el paciente sea ingresado.
“Si se libera una camilla, uno tiene que presionar, porque si no, se olvidan de ti y puedes pasar el día entero esperando”, relató un miembro del servicio de ambulancias, cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad.
También denunciaron carencias básicas, como la falta de oxígeno en el área de emergencia.
“Muchas veces llegamos con pacientes críticos y no hay oxígeno disponible. Uno asume el riesgo del traslado y luego lo dejan en una camilla sin atención”, expresó otro paramédico.
Según explicaron, antes de trasladar un paciente al Cabral y Báez, el centro remitente realiza una coordinación previa para confirmar que el hospital cuenta con espacio y condiciones adecuadas. Sin embargo, al llegar, el protocolo no se cumple.
“Te dicen que lo envíes, pero cuando llegas nadie está esperando. Saben que deben recibirlo, pero no lo hacen”, denunciaron.
Uno de los testimonios describe un caso crítico:
“Desde las 9:00 de la mañana traje un paciente desde Navarrete y no fue hasta las 12:30 del mediodía que ordenaron un estudio. No hay camilleros para moverlo; si se complica, se puede morir”.
El personal de ambulancias aseguró que esta situación se repite en la mayoría de los hospitales públicos de Santiago y otras demarcaciones del país. En contraste, en clínicas privadas el tiempo máximo de espera para una ambulancia no supera los 30 minutos.
Indicaron que las excepciones suelen darse en la Maternidad del Hospital Presidente Estrella Ureña y en el Hospital Infantil Regional Universitario Dr. Arturo Grullón, donde las embarazadas y los niños reciben atención prioritaria.
Finalmente, denunciaron que la falta de camilleros en el Cabral y Báez continúa siendo uno de los principales factores que retrasan la atención médica y la liberación de ambulancias, situación que, aseguran, ha dado lugar a prácticas lucrativas irregulares con las escasas camillas disponibles en la emergencia.
