El Cibao
"Tengo cuatro días sin bañarme": El grito de auxilio en Marilópez tras una década de olvido estatal

La paciencia de los residentes en la urbanización Marilópez, al sur de Santiago de los Caballeros, ha llegado a un punto de ruptura definitivo. Lo que debería ser una zona residencial funcional se ha convertido en un símbolo del abandono institucional, donde la falta de agua potable no es una crisis reciente, sino un calvario que arrastran desde hace casi diez años. La comunidad denuncia que la red de tuberías es obsoleta y que, a pesar de los constantes reclamos, la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) parece ignorar una realidad que afecta la higiene básica y la dignidad de cientos de familias.
La indignación se desborda en testimonios desgarradores como el de Edgar Tavárez, quien resume el abuso cotidiano al confesar que lleva días sin poder asearse a pesar de cumplir puntualmente con el pago de sus facturas. Pero el problema hídrico es solo la punta del iceberg; Rafael Domínguez, presidente de la Junta de Vecinos Corazón, advierte sobre un sistema de drenaje colapsado que ya ha provocado más de 20 accidentes entre peatones y vehículos. A esto se suma la decepción de una promesa rota: las autoridades aseguraron que aprovecharían la Semana Santa para renovar las tuberías, un compromiso que se esfumó sin que se moviera una sola piedra. Entre calles intransitables y canchas deportivas en ruinas, los vecinos de Marilópez se sienten ciudadanos de segunda clase, atrapados en un sector que se cae a pedazos mientras las soluciones oficiales nunca llegan.