EL MUNDO
EE. UU. aprieta el cerco: sanciona empresas cubanas y a familiar directa del clan Castro
La Habana. – El Gobierno de Estados Unidos anunció este martes una nueva ronda de sanciones contra cinco empresas cubanas vinculadas al conglomerado militar Gaesa y contra Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín e integrante del círculo familiar del expresidente Raúl Castro.
Las medidas forman parte del endurecimiento de la política de Washington hacia Cuba, en medio de la profunda crisis económica que atraviesa la isla y de las crecientes tensiones entre ambos países.
Entre las entidades sancionadas figuran Almacenes Universales, la financiera Rafin, el Banco Financiero Internacional, así como las empresas estatales Geominera y la Empresa Siderúrgica José Martí, conocida como Antillana de Acero, considerada la mayor siderúrgica cubana.
Según el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Rafin y el Banco Financiero Internacional desempeñan un papel clave en el movimiento de recursos financieros vinculados al aparato estatal cubano.
"GAESA sigue funcionando como el músculo financiero detrás del aparato represivo de seguridad del régimen cubano", afirmó Rubio al anunciar las sanciones.
El Departamento de Estado sostiene que Gaesa, conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, representa una de las principales fuentes de ingresos del Estado y mantiene una amplia presencia en sectores estratégicos de la economía nacional.
La decisión también incluye a Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín, hijo del exmandatario Raúl Castro. Castro Espín ya había sido sancionado previamente por Washington junto a otros miembros de la familia Castro y funcionarios del Gobierno cubano.
Desde principios de año, Estados Unidos ha incrementado las restricciones y sanciones contra funcionarios, empresas estatales y figuras cercanas al poder en Cuba. El pasado 5 de junio, Washington también anunció medidas contra el presidente Miguel Díaz-Canel y varios integrantes de la familia Castro.
Las nuevas sanciones llegan en un contexto marcado por dificultades económicas, problemas energéticos y una creciente presión internacional sobre el Gobierno cubano.
