EL MUNDO
🌊 El Himalaya bajo el agua: más de 900 muertos y 4,700 desaparecidos entre Nepal y China
Katmandú, Nepal. – La magnitud de la tragedia provocada por inundaciones y deslizamientos en zonas de Nepal y China continúa aumentando a medida que avanzan las labores de rescate. Hasta el momento, el desastre deja más de 900 personas fallecidas y alrededor de 4,700 desaparecidas, mientras cientos de rescatistas trabajan entre lodo, escombros e infraestructuras destruidas.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, calificó la situación como un desastre natural de dimensiones extraordinarias y aseguró que las autoridades mantienen sus esfuerzos para proteger a la población y localizar a posibles sobrevivientes.
“Nos enfrentamos a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, declaró Shah.
Los equipos de rescate enfrentan condiciones extremadamente difíciles debido a nuevas crecidas y al deterioro de las vías de acceso a las comunidades afectadas. Policías, militares y especialistas trabajan contra el tiempo para encontrar personas que podrían permanecer atrapadas bajo toneladas de lodo y escombros.
Entre los rescates que han generado esperanza figura el de una niña de seis años, localizada con vida después de quedar atrapada bajo los restos de una estructura. La menor fue trasladada a un hospital, donde permanece bajo cuidado médico junto a sus familiares.
Una de las principales zonas de búsqueda se encuentra en instalaciones vinculadas a proyectos hidroeléctricos, donde cientos de trabajadores permanecen desaparecidos o podrían estar atrapados en túneles inundados.
El Ejército nepalí utiliza maquinaria pesada y explosivos controlados para retirar agua, lodo y escombros de diferentes instalaciones afectadas, mientras continúa la búsqueda de trabajadores que no han podido ser localizados.
Decenas de militares, policías y guías nepaleses participan en las operaciones en áreas de difícil acceso, con apoyo de especialistas procedentes de India, China y Corea del Sur.
Uno de los sobrevivientes, empleado de una central hidroeléctrica, describió el fenómeno como una enorme ola de agua y escombros que avanzó con gran velocidad por el valle, dejando destrucción a su paso.
En el lado chino, las labores de rescate también se han visto obstaculizadas por la destrucción de carreteras, edificios y otras infraestructuras en zonas del Tíbet. Los alrededores del paso fronterizo de Gyirong se encuentran entre las áreas más afectadas y de más difícil acceso.
Expertos atribuyen la tragedia al colapso de una masa glaciar y rocosa en el Himalaya, que habría provocado una crecida repentina cargada de agua, lodo, piedras y escombros.
Seis días después del desastre, la emergencia continúa teniendo un fuerte impacto humano. Numerosas familias se desplazan hasta hospitales y morgues en busca de información sobre familiares desaparecidos, mientras las autoridades enfrentan dificultades para identificar algunos de los cuerpos recuperados.
En determinadas localidades se han iniciado entierros provisionales de cadáveres que no han podido ser identificados debido al avanzado estado de descomposición. Las autoridades han tomado muestras de ADN con el objetivo de facilitar posteriormente su identificación y entregar los restos a sus familiares.
El impacto económico también es considerable. El Gobierno de Nepal estima que las pérdidas ascienden a miles de millones de dólares, mientras organismos internacionales advierten que las consecuencias humanitarias podrían continuar aumentando mientras persistan las dificultades para acceder a las comunidades aisladas.
La tragedia vuelve a poner bajo la lupa la creciente vulnerabilidad del Himalaya frente al cambio climático. El acelerado derretimiento de los glaciares y la inestabilidad de las zonas de alta montaña aumentan el riesgo de desprendimientos, formación de lagos glaciares e inundaciones repentinas.
Balendra Shah ha advertido que Nepal enfrenta consecuencias severas derivadas del cambio climático pese a registrar bajas emisiones de carbono por habitante, una situación que evidencia la vulnerabilidad de los países montañosos ante fenómenos naturales cada vez más extremos.
Mientras continúan las operaciones de rescate, miles de familias permanecen a la espera de noticias sobre sus seres queridos y las autoridades de Nepal y China intentan restablecer el acceso a las zonas devastadas por uno de los desastres más graves registrados recientemente en la región del Himalaya.
