Canó cayó en su segundo positivo y perderá todo el 2021.

CANÓ, CAYÓ…

Es terrible saber que una carrera sin precedentes para un intermedista, termine de esta manera; Grandes números, buen contrato, peor un final inesperado. Sin duda no es una novela de Shakespeare lo que escribo en este artículo, sino el giro que dio la historia de un jugador con estadísticas fuera de serie no solo para su posición, sino también para su oficio: ROBINSON CANÓ.

El jugador que debutó en el 2005 con los Yankees de New York, es hijo del ex lanzador José Canó y ha sido llamado en 6 ocasiones al Juego de Estrellas, ganador del bate de plata y con otros lauros que exhibir en su hasta ayer, loable carrera.

Canó tiene 2,624 indiscutibles en su carrera con 334 HR y 303 de promedio, números dignos de un inmortal de Cooperstown, sin embargo su vinculación y reincidencia a los fármacos prohibidos, saca su nombre de la mente de los votantes.

Canó tuvo una excelente campaña con los Mets de New York, en un esfuerzo de hacer renacer su carrera, tras un positivo jugando con los Marineros de Seattle, quienes le otorgaron un jugoso y extendido contrato de 10 años y 204.26 millones de dólares hasta el 2023.

Fruto de este segundo desacierto y respondiendo a las políticas antidopaje de MLB, Canó purgará su pecado con una suspensión que abarca todo el 2021.

Una carrera de 16 temporadas, dos guantes de oro y 5 bates de plata, se ve como una más por los “Hoyos en su carrera”.

¿Qué positivo podemos obtener de estos errores? Querido lector, no es como se comience, es como se termine y tu amigo deportista que lees mi escrito, te invito a mantenerte puro ante cualquier mala propuesta y ser o no ser, pues por errores como este: Canó, Cayó.