EL MUNDO
Trump lanza ultimátum a la OTAN: Ayuda en Ormuz o un futuro "muy sombrío" para la alianza
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la tensión diplomática a niveles críticos al advertir a los aliados de la OTAN que las consecuencias de no colaborar en el desbloqueo del estrecho de Ormuz serán devastadoras para el futuro de la organización. En una entrevista exclusiva con el Financial Times, Trump argumentó que es "lógico" que los países que dependen del crudo del Golfo —especialmente en Europa— asuman la responsabilidad y los riesgos de garantizar la seguridad en la zona.
El mandatario estadounidense no solo presionó a Europa, sino que también envió un mensaje directo a Pekín antes de su visita oficial de abril. Trump espera que Xi Jinping intervenga para abrir el paso marítimo, recordándole que China depende mucho más del petróleo iraní que Estados Unidos, país que goza de una mayor independencia energética.
Amenaza sobre la Isla de Jark: El corazón del crudo iraní
Como parte de su estrategia de "máxima presión" tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero, Trump ha puesto sobre la mesa un nuevo objetivo militar: la isla de Jark.
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Importancia estratégica: Jark es el principal terminal de exportación de Irán, gestionando el 90 % de su crudo.
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Consecuencias: Un ataque a esta infraestructura paralizaría totalmente la economía de Teherán, pero también podría generar un shock permanente en los precios globales del combustible.
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Contexto militar: Esta advertencia llega mientras el nuevo líder supremo iraní, Mojtabá Jameneí, mantiene el estrecho bloqueado y promete vengar la muerte de su padre con "ataques en frentes donde el enemigo es vulnerable".
Estado de la crisis: Un tablero geopolítico fracturado
Mientras Washington insiste en que la ofensiva terminará "muy pronto" porque supuestamente "no queda nada que atacar" en Irán, la realidad de los mercados y las represalias con drones en lugares como Dubái sugieren lo contrario. La exigencia de Trump a la OTAN marca un punto de inflexión: Estados Unidos ya no está dispuesto a costear en solitario la seguridad de las rutas comerciales de las que se benefician otras potencias.
Si los aliados de la OTAN o China no responden al llamado de Washington, la fractura en el orden internacional podría ser irreversible, dejando a Europa y Asia en una posición de extrema vulnerabilidad energética frente a las tácticas de guerra asimétrica de Teherán.
