EL MUNDO
Guerra en Irán: Advierten daños ambientales "duraderos" y una crisis de salud en Teherán
La capital iraní amaneció recientemente envuelta en una mezcla de lluvia y humo tóxico. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó la situación como un "grave peligro para la salud", especialmente para:
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Niños y adultos mayores.
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Personas con enfermedades respiratorias o crónicas previas.
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Población en zonas con alta densidad urbana.
Factores que agravan la contaminación en la capital
El informe destaca que la ubicación de Teherán empeora la retención de partículas nocivas debido a:
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Geografía de cuenca: Situada al pie del macizo del Elburz, los picos de hasta 4,000 metros restringen la circulación del aire.
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Inversión térmica: Los contaminantes quedan atrapados en la capa límite atmosférica, concentrándose cerca del suelo tras la puesta de sol.
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Pasillos urbanos: El denso tejido de edificios impide que el viento disperse el hollín y los metales traza.
Dato clave: Los niveles de partículas finas (PM2,5) en Teherán ya superan hasta 4,5 veces los umbrales de seguridad establecidos por la OMS.
Impacto en el agua y el suelo
La guerra no solo afecta el aire. El CEOBS señala que los residuos de petróleo de instalaciones como Shahran han alcanzado los sistemas de drenaje:
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Contaminación hídrica: Los productos petrolíferos siguen la pendiente norte-sur, amenazando masas de agua naturales y suelos agrícolas.
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Exposición secundaria: El polvo contaminado depositado en carreteras y cultivos será una fuente de riesgo continuo cada vez que sople el viento.
Una amenaza climática global
El alcance de la crisis trasciende las fronteras de Irán. Las partículas de carbono negro resultantes de los incendios petroleros podrían:
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Llegar a los glaciares de Siberia, acelerando el deshielo (efecto similar al de Kuwait en 1991).
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Alterar la estructura de las nubes y el sistema climático regional.
