El Cibao
La Triste Realidad de Baitoa: Un Sueño Roto por la Falta de Energía Eléctrica
POR JEAN CARLOS COLLADO Y BAITOA NOTICIAS/
Baitoa-Santiago.-Durante años, la comunidad de Baitoa luchó incansablemente por un derecho básico: el acceso continuo a la energía eléctrica. Fueron años de gestiones, protestas y un incansable trabajo por parte de los habitantes para lograr que la parte baja de Baitoa recibiera el servicio de electricidad las 24 horas del día. Este esfuerzo, respaldado por la solidaridad y la tenacidad de la gente, parecía finalmente haber dado sus frutos cuando se logró este servicio tan esperado. Sin embargo, hoy esa victoria se ha visto empañada por una realidad profundamente dolorosa: los apagones constantes y la falta de respuesta por parte de las autoridades.

Las imágenes que circulan en las redes sociales muestran a los líderes comunitarios que, en su momento, fueron los principales promotores de la lucha por el servicio eléctrico en Baitoa. Estos hombres y mujeres, que pusieron todo su empeño en conseguir lo que parecía un derecho ganado, hoy deben enfrentar una realidad amarga. La impotencia se ha apoderado de muchos, pues la frustración de ver que sus esfuerzos han sido en vano es una herida difícil de sanar. Lo peor de todo es que la falta de energía eléctrica no solo afecta a los más necesitados, sino que también se traduce en un costo económico significativo para las familias, quienes deben recurrir a costosas plantas eléctricas o inversores para suplir la deficiencia del servicio.
Es lamentable ver cómo la comunidad de Baitoa, que en su momento fue ejemplo de lucha y organización, ha perdido la capacidad de protestar. Hoy, en lugar de salir a las calles a exigir sus derechos, muchos se conforman con hablar por teléfono o por las redes sociales. La falta de acción colectiva ha permitido que esta injusticia persista sin una solución clara a la vista. Sin embargo, no todo está perdido. Es necesario un despertar, un llamado a la unidad para que Baitoa recupere lo que le corresponde: un servicio de energía digno y de calidad, tal como lo merecen sus habitantes. Es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto y escuchen el clamor de esta comunidad que ha sido olvidada en su lucha