OPINIÓN
El Silencio que Duele: Cómo el Callar Puede Desgastar tus Relaciones
EL CORREO. Muchas veces, el silencio parece la opción más segura para evitar conflictos o no herir a quienes queremos. Sin embargo, según Lisbeth Genao, psicóloga clínica y terapeuta familiar, este tipo de silencio puede terminar alejándonos más de las personas importantes en nuestra vida. Genao, quien combina enfoques como la terapia cognitivo-conductual y la terapia sistémica, destaca que existen diferentes tipos de silencios:
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Silencio protector: Ofrece espacio al otro para pensar y respirar, actuando como una "cobija para el alma" en momentos determinados.
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Silencio destructivo: Se convierte en un muro, un abismo que separa lo que alguna vez fue cercano.
En su práctica terapéutica, Genao frecuentemente escucha frases como: "Nunca hablamos de eso" o "Preferí callar para no armar un problema". Estas expresiones reflejan un patrón de comunicación evitativa, donde se prefiere guardar lo que se siente en lugar de hablarlo por miedo a la reacción del otro. Aunque parezca una forma de evitar conflictos, este tipo de silencio va enfriando las relaciones familiares, de amistad y de pareja. "Paradójicamente, lo que más daña no es lo que se grita, sino lo que se calla", asegura Genao.
En las parejas, el silencio constante puede hacer que uno de los dos se sienta emocionalmente solo, aunque pasen tiempo juntos. Con el tiempo, lo que no se dijo en su momento puede volverse un problema mayor. En las familias pasa algo parecido. Se habla de cosas prácticas, como el trabajo, las tareas o lo que se va a cenar, pero no de lo que realmente preocupa o duele. Esto crea una especie de distancia emocional que hace que, aunque todos vivan en la misma casa, no se sientan realmente conectados.
¿Cómo romper ese silencio?
Para Genao, lo primero es identificar qué tipo de silencio hay en la relación y qué tanto está afectando el vínculo. "Lo primero es tener la valentía de reconocer qué tipo de silencio está atrapando ese vínculo y, luego, atreverse a iniciar un camino en donde se puedan tener esas conversaciones incómodas, pero profundamente necesarias", dice. También recuerda que a veces no hablar de algo importante es dejar de cuidar la relación. "Las relaciones no se rompen únicamente por lo que se hace, sino también por lo que se deja de hacer. Y callar, cuando algo necesita ser nombrado, es dejar de cuidar el vínculo".
Expresar los sentimientos no siempre es fácil, pero es una práctica que ayuda a sanar. "Los vínculos se sanan cuando aprendemos a nombrar ciertas cosas dentro de las relaciones que nos rodean. Hablar es sanador", señala. Es fundamental crear un espacio seguro donde el otro pueda expresarse sintiéndose confiado y sin ser atacado o atacada.
Hoy en día estamos más conectados que nunca por las redes sociales, pero muchas veces nos sentimos lejos de quienes tenemos al lado. Por eso, Genao recuerda que "tenemos la ardua tarea de conectar en la intimidad del hogar". Empezar a hablar, incluso de lo que cuesta, puede ser el primer paso para volver a acercarnos a quienes queremos.
