EL MUNDO3 horas ago
Tegucigalpa – Lo que parecía la oportunidad de sus vidas para salir adelante terminó siendo un pasaporte directo a la primera línea de fuego. Un grupo de hondureños ha denunciado un esquema de reclutamiento engañoso que los llevó hasta Rusia bajo la promesa de trabajar en agricultura y construcción, solo para descubrir que el verdadero plan era convertirlos en soldados para el conflicto con Ucrania. El viaje de ensueño que terminó en secuestro El plan estaba tan bien armado que era difícil no caer. Los ciudadanos Olvin David Banegas, Yimi Alexander Baca, Marvin Sair Baca, Ricardo Alfredo Banegas y Luis Alonso Dubón relataron cómo una supuesta agencia les pagó todo: pasaportes, boletos aéreos y hasta los gastos de escala en ciudades como París y Estambul. Sin embargo, al pisar suelo ruso, la hospitalidad se esfumó. Según los testimonios, fueron despojados de sus documentos y encerrados en un edificio bajo vigilancia constante. "Ya no veníamos como trabajadores… lo único que querían era que nos integráramos al Ejército", confesó Banegas, quien junto a otros cuatro compañeros logró una huida de película para ponerse a salvo. Los alias de la traición: "Kraken", "Mustafa" y "Alexandra" La red de reclutamiento operaba a través de WhatsApp, aprovechando la necesidad económica de los hondureños. Los intermediarios, escondidos tras alias como "Kraken" o "Mustafa", prometían condiciones idílicas que se transformaron en restricciones de movilidad y falta de alimento una vez llegaron a su destino. El saldo de la tragedia: 5 sobrevivientes: En resguardo y esperando ayuda de la Cancillería para volver a casa. 2 retenidos: José Sánchez y Óscar Armando Arjijo no pudieron escapar debido a su edad y limitaciones físicas; su paradero sigue siendo una incógnita. Un llamado a no creer en "villas y castillos" Expertos en migración advierten que el conflicto entre Rusia y Ucrania ha desesperado a las redes de reclutamiento, que ahora pescan en aguas latinoamericanas. Los afectados han hecho un llamado desesperado a la población: no confíen en ofertas de redes sociales que prometen cubrir todos los gastos de viaje sin garantías reales. Mientras la Cancillería de Honduras investiga la veracidad de los hechos, el grupo que logró escapar solo tiene un deseo: pisar suelo hondureño y olvidar la pesadilla de casi terminar empuñando un fusil en una guerra que no es la suya.
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