El Cibao
Una autopista sin brújula: la Autovía del Ámbar llega a Puerto Plata sin un plan estratégico territorial
Puerto Plata. El inicio de la construcción de la Autovía del Ámbar representa la mayor inversión pública realizada en la historia de Puerto Plata. Sin embargo, este ambicioso proyecto comienza en medio de una realidad preocupante: la provincia aún carece de un Plan Estratégico de Desarrollo Territorial que permita orientar su crecimiento y aprovechar al máximo los beneficios económicos, sociales y ambientales que generará esta infraestructura.
La oportunidad que Puerto Plata aún no ha organizado
Hace varios años, José Ignacio Paliza, cuando ocupaba el cargo de ministro Administrativo de la Presidencia, impulsó la creación de una visión estratégica de largo plazo para Puerto Plata con el apoyo de Santiago. La iniciativa buscaba construir un pacto provincial que integrara al sector público, empresarial, académico y comunitario en torno a objetivos comunes.
Aunque el proyecto despertó expectativas, nunca logró consolidarse. Hoy, mientras inicia la construcción de la Autovía del Ámbar, la provincia enfrenta el mayor proyecto de infraestructura de su historia sin una hoja de ruta consensuada que oriente su desarrollo.
Mucho más que una carretera entre Santiago y Puerto Plata
La Autovía del Ámbar, una iniciativa impulsada durante décadas por la senadora Ginette Bournigal, trasciende la construcción de una carretera de 32.7 kilómetros entre Santiago y Puerto Plata.
Su impacto alcanzará múltiples sectores, al fortalecer la conectividad con el puerto comercial, el puerto de cruceros y el Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón, además de estimular nuevas inversiones turísticas, inmobiliarias y logísticas en toda la costa norte.
Quienes participaron en proyectos de planificación como el PIOM, desarrollado con apoyo de USAID, ya advertían la importancia de vincular las grandes obras de infraestructura con una estrategia integral de desarrollo territorial.
Una gran obra necesita una gran planificación
Precisamente por la magnitud del proyecto, preocupa que una infraestructura llamada a transformar la competitividad regional avance sin una planificación provincial que establezca prioridades, ordene el crecimiento urbano y proteja los recursos naturales.
La experiencia internacional demuestra que las grandes autopistas generan desarrollo sostenible cuando forman parte de un modelo territorial bien definido. En ausencia de planificación, suelen provocar expansión urbana desordenada, especulación inmobiliaria, congestión futura y mayores costos para el Estado.
Ordenamiento territorial no es lo mismo que planificación estratégica
Puerto Plata ha logrado avances en materia de ordenamiento territorial gracias al respaldo del Viceministerio de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional (ViOTDR).
No obstante, el ordenamiento del suelo cumple una función distinta a la de un plan estratégico provincial. Mientras el primero regula el uso del territorio, el segundo construye una visión compartida de futuro, define proyectos estructurantes, fortalece la gobernanza y coordina las inversiones públicas y privadas.
La planificación moderna se construye con acuerdos
La planificación estratégica contemporánea ha dejado atrás el antiguo modelo basado únicamente en presupuestos y programas gubernamentales.
Actualmente, las regiones más competitivas del mundo desarrollan pactos territoriales que sobreviven a los cambios de gobierno y garantizan continuidad en las políticas públicas.
El profesor Roberto Capote Mir, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), resumía esta filosofía con una frase que mantiene plena vigencia:
"El mejor plan del mundo fracasa si no existe concertación y control de lo acordado, porque lo que no se controla, no se cumple."
Ingeniería, sostenibilidad y protección ambiental
La Autovía del Ámbar atravesará una de las zonas geológicamente más complejas del Caribe, en plena Cordillera Septentrional, por lo que su construcción deberá cumplir estrictos estándares de ingeniería, resiliencia sísmica y sostenibilidad ambiental.
El proyecto también deberá proteger importantes ecosistemas y las cuencas hidrográficas de los ríos Yásica y Bajabonico, siguiendo las recomendaciones promovidas por organismos como las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para grandes proyectos de infraestructura.
El ejemplo de los países que sí planificaron
Experiencias en Noruega, Suiza, Austria, Japón y Corea del Sur demuestran que las autopistas modernas pueden convertirse en corredores logísticos, turísticos y ambientales cuando forman parte de una planificación territorial rigurosa.
En contraste, donde predomina la improvisación, las vías terminan rodeadas por urbanizaciones dispersas, accesos irregulares y ocupaciones incompatibles que reducen su capacidad y aumentan significativamente los costos públicos.
El reto comienza ahora
Especialistas consideran prioritario establecer desde el inicio una franja de protección urbanística, controlar los accesos, reservar suelos estratégicos y evitar el crecimiento desordenado alrededor del nuevo corredor vial.
Corregir esos problemas dentro de veinte o treinta años resultará mucho más costoso que prevenirlos desde el presente.
Una autopista necesita una visión de futuro
Las empresas constructoras poseen la experiencia necesaria para desarrollar una infraestructura de clase mundial. Sin embargo, el verdadero éxito de la Autovía del Ámbar dependerá de la capacidad del Estado, las autoridades locales y la sociedad puertoplateña para convertir esta obra en el eje articulador de un proyecto territorial de largo plazo.
Puerto Plata no necesita únicamente una autopista moderna; necesita definir cómo quiere crecer durante las próximas tres décadas. Sin un Plan Estratégico Provincial, la Autovía del Ámbar corre el riesgo de convertirse en una extraordinaria obra de ingeniería rodeada de un territorio sin dirección. Con planificación, en cambio, puede ser el motor de una provincia más competitiva, ordenada, sostenible y preparada para el futuro.
