EL PAIS
ESTAMOS FORMANDO DELINCUENTES?
POR LIC. PEDRO DOMINGUEZ BRITO
¿Estamos formando delincuentes? Me pregunto y quizás muchos también, especialmente en estos días donde menores han sido acusados de cometer hechos delictivos de tal magnitud, que si fueran perpetuados por cincuentones causarían estupor.
La brecha generacional ha disminuido. El niño o joven de ahora tiene acceso a todo lo que antes era exclusivo de los adultos. Dejan rápido de ser aprendices, incluso al momento de violar la ley. En otros países, en determinadas circunstancias, un mozalbete de 14 años puede ser juzgado como mayor de edad. El tema es delicado, es cierto, pero tarde o temprano debemos enfrentarlo.
Cuando medito al respecto, recuerdo el decálogo para formar delincuentes, escrito por Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, España. Creo que lo he publicado, pero las cosas se olvidan y hay momentos donde debemos reiterar orientaciones para fortalecer la educación de nuestros hijos e hijas. Estos consejos fueron incluidos en su libro “Reflexiones de un juez de menores”.
1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2.- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3.- Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4.- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7.- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8.- Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían frustrarlo.
10.- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y de que de verdad quieren fastidiarlo, y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclame que nunca pudo hacer nada por él.
El mejor antídoto para este catálogo es contar con padres y madres que sean ejemplo de honestidad y de trabajo para sus hijos, en un ambiente donde se respire amor, con la sociedad ofreciéndoles reales oportunidades para crecer y avanzar en la vida.
